¿En qué fijarse en la etiqueta de un protector solar para bebés?

A la hora de elegir un protector solar para bebés, es fundamental revisar bien la etiqueta. Lo primero que debemos buscar es que contenga filtros solares minerales (también llamados físicos), como el óxido de zinc, que son los más seguros para la piel infantil. Es preferible que indique “no-nano” o “sin nanopartículas” declaradas por la marca, ya que estas partículas pequeñas, aunque poco absorbibles en piel sana, pueden presentar dudas en bebés o pieles sensibles. También es importante evitar/ tener precaución con ingredientes problemáticos como perfumes, alcohol (Alcohol Denat. o Ethanol), parabenos o conservantes liberadores de formaldehído, así como siliconas como el ciclopentasiloxano.

 

 

El protector debe ofrecer un SPF alto, y protección de amplio espectro frente a rayos UVA y UVB. Además, debe estar indicado como resistente al agua y, si es posible, especificar la duración de esa resistencia. Para mayor seguridad, debe estar testado dermatológica, ser apto para piel sensible o atópica y estar etiquetado como hipoalergénico.

 

 

Por último, el formato ideal para bebés es el de crema o loción, ya que los aerosoles o sprays pueden representar un riesgo de inhalación. En resumen, una buena elección requiere atención al detalle y preferencia por formulaciones simples, efectivas y seguras.

Protector solar: complemento, no sustituto

 

Recomendamos evitar las horas con pico de sol (entee las 10:00 y las 16:00) y siempre que se pueda usar barreras físicas (ropa, gorros, sombrilla…). Solo usaremos protector solar si no se puede evitar la exposición y evitaremos la exposición al sol directa en bebés. 

 

¿Qué diferencia hay entre un protector solar físico y un protector solar químico ?

Los filtros físicos (también llamados minerales o inorgánicos), como el óxido de zinc y el dióxido de titanio, forman una capa sobre la piel que refleja y dispersa la radiación UV y absorven en menor medida, mientras que los filtros químicos (u orgánicos) absorben la radiación y la transforman en calor mediante una reacción química y algunos pueden penetrar en mayor medida en la piel. En bebés, la piel es más fina, permeable e inmadura y por esto se recomienda priorizar filtros físicos por su menor absorción sistémica, menor riesgo de irritación y ausencia de actividad endocrina conocida, aplicando siempre el principio de precaución.

 

Si lees en los ingredientes, Homosalato, octocrileno, oxibenzona… se trata de un protector solar químico. Muchos de ellos, pueden alterar el sistema hormonal y/o irritar la piel. 

 

Y lo peor… ¡Se camuflan entre los protectores solares seguros que son legales!

Y entonces, ¿Qué marcas utilizo?

Júlia Micaló fundadora de Mama Química

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